Crear ondas hacia el orgasmo

Hoy, además de lo de siempre, vamos a culturizarnos un poco más, que no todo va a ser chingar. Veamos: la física afirma que los orbitales de los electrones que rodean el núcleo de los átomos deben ser coherentes, porque en caso contrario será rechazada la partícula que pretende formar parte de él sin que exista esa amistad.

Como se ve en la imagen de la derecha, en su parte izquierda, las ondas coherentes entre sí generan (la parte de abajo) una onda mayor con los mismos patrones que sus sumandos, mientras que a la derecha puede observarse cómo las ondas incoherentes se interfieren unas a otras hasta anularse (abajo nuevamente). Como veremos un poco más abajo, en la génesis de los orgasmos subyace la misma mecánica.

Como curiosidad adicional, diremos que hoy en día, basándose en estos principios, algunos coches de alta gama incorporan sistemas que, mediante de la emisión a través de los altavoces de ciertas ondas, anulan los ruidos procedentes del motor o de la rodadura de los neumáticos.

Con las personas ocurre otro tanto, como ya sabemos; si una no encaja con nosotros será difícil que la acojamos en nuestro círculo de íntimos, nos resultará molesta y tenderemos a evitar su compañía. Será expulsada como el electrón molesto que trata de formar parte de un átomo o los ruidos molestos en el coche.

También las ondas sonoras que representan las notas musicales deben armonizarse para crear una canción que resulte mínimamente aceptable, y las obras maestras lo son por la coherencia exquisita entre unas ondas y otras y el enlazamiento de notas, tempos y volúmenes armónicamente en el tiempo. Y cuando la música es buena… es capaz de hacernos sentir sensaciones sublimes y generar estados de ánimo distintos a los que experimentábamos momentos antes. Se dice que nos transportan… Es más que un sentimiento, es puro éxtasis.

 

 

La generación de un orgasmo tiene el mismo sustrato normalmente, con la aparente excepción del que surge en el primer o segundo empujón tras la penetración en mujeres cienorgasmólogas o el caso de las megaorgásmicas o ultraorgásmicas, caso éste último que conviene evitar a toda costa, como ya hemos advertido. Pero dejémonos de introducciones y vayamos al grano.

En la relación sexual, el varón, como director de la orquesta que representa el cuerpo de su mujer, es el responsable de la armonización de las ondas de ambos para lograr hacerse con el control y generar las que le convengan con el objetivo de llevarla hasta el cénit del placer en el momento que lo desee. Existen dos formas de conseguir esa armonización.

 

Aikido sexual

No sé si conocen el aikido, es un arte marcial muy curioso –en el que la inmensa mayoría de sus practicantes están de frenopático– y que se basa en amplificar las resultantes de todos los vectores de fuerza que genera un atacante, con el fin de llevarlo al control con el mínimo esfuerzo. En castellano llano: aprovechar la fuerza del atacante para reducirle. De hecho el término japonés aikido significa exactamente –traduttore, traditore–: El camino para armonizarse con la fuerza del contrario.

 

 

Esta es la primera posibilidad, la más fácil de las dos, para generar una onda que aprovechar para nuestros propósitos. Se trata de sacar partido de cualquier dato, cualquier información (una onda puede reducirse a información, código binario que interpreta un ordenador y emite en forma de sonido a través de un sistema de altavoces) que nos aporte nuestra contraria, normalmente no verbal, para emitir una onda coherente con ella y, una vez armonizadas ambas y obtenida como lógica resultante la onda amplificada, construir la música que nos interesa, transportándola en la ola que generamos, como a una surfera, hasta el clímax del placer.

Es decir, que hay que poner la inteligencia a funcionar y no sólo la pilila, dejarse del típico y lamentable frotar y frotar hasta a ver si hay suerte y termina sonando la flauta no se sabe bien por qué, y poner atención en lo que está experimentando ella con lo que le estamos haciendo. Si prestamos atención consciente a lo que ella siente será fácil lograrlo. ´

En principio quizá convenga entrenarse sólo en detectar sus ondas, sobre todo si uno no está acostumbrado a hacerlo o la partner es nueva –como es mi caso– dejando para más adelante el intento de armonizar los toques. Pero si uno tiene un poco más de sensibilidad que un tarugo de madera la armonización le surge casi automáticamente, naturalmente, una vez percibida su música, por lo que el simple hecho de prestarle atención puede llevarnos a lograrlo. La Cienorgasmología tiene mucho que ver con la música, con dejarse llevar por ella y crearla según nos interese como si estuviésemos creando una nueva melodía en cada encuentro sexual.

Pero nadie está sembrado siempre, puede ocurrir que fracasemos en el intento y acabemos generando una disarmonía que dé al traste con nuestras intenciones, pero ya sabemos que no se hizo Zamora en una hora. Paciencia, mantener la autoestima en su sitio –a Jack Hammer también le ocurre a veces– haciendo algún comentario chistoso al respecto y a estar más fino con la batuta para el próximo orgasmo, o...

 

Con dos cojones, como el caballo de Espartero

Esta alternativa es más masculina, más a lo macho, y se trata de generar a las bravas una onda que provoque que ella se armonice. Si la mujer arde de deseo porque está en los inicios de una relación, porque hace tiempo que no experimenta un encuentro sexual o si uno es capaz de ponerla a cien antes de empezar, puede fabricarse fácilmente, porque cualquier cosa que le hagamos provocará en ella la respuesta buscada de forma automática.

Pero también podemos chafar sus esperanzas de llevarla rápidamente al orgasmo si creemos que con la dichosa onda repetida lo vamos a conseguir por nuestros santos cojones. No hay que ser tan simple, que el estribillo no hace una canción. Si notas que ella se mueve de una determinada forma o respira o gime con una determinada cadencia e intensidad, copia lo que hace dos o tres empujones seguidos –en el caso de seguir la táctica aikido–, o prueba a generar en ella una determinada armonía, pero no te confíes, hay que estar seguros de que la amplificación de ambas ondas es suficiente para que se corra como una campeona.

Para estar seguros hay que introducir alguna variación –que encaje, por supuesto– como por ejemplo hacer un cuarto toque más largo si los anteriores eran cortos, o circular si era recto, y después volver al estribillo para ver si sigue entusiasmándole. Si sí, volvemos a chequear que nos sigue, por medio de la introducción de otra variación similar a la anterior o diferente pero siempre acorde con la melodía, para a continuación encadenar armónicamente el estribillo, que es la parte que lleva al éxtasis. Si nos sigue todavía, podemos optar por un tercer chequeo o pasar directamente al aumento del tempo o la intensidad hasta llevarla al frenesí orgásmico.

No hay que desesperarse si no sale a la primera, o si no sale más que por casualidad aparente, porque siempre existe una razón objetivable que conviene estudiar en los distintos capítulos del Manual de la Cienorgasmología, o si es necesario consultar con Jack o alguna de las cienorgasmólogas. En cualquier caso, tranquilidad, es cuestión de horas de entrenamiento, todo el mundo normal puede lograrlo.

 

Para terminar hay que advertir que ambas opciones, la surfera y la espartera, no son excluyentes. En un mismo encuentro sexual pueden coexistir ambas perfectamente, pudiendo dar como resultado un concierto fabulosamente grato para ambos.

También hay que advertir que esta técnica melódica tiene una obvia contrapartida, y es que el bucle que generamos puede alcanzar un grado tan sublime que nos arrastre a nosotros al orgasmo a los diez minutos de empezar. Para evitarlo, aquí pueden consultarse algunas técnicas masculinas de autocontrol.

1 comentario:

  1. http://www.youtube.com/watch?v=Prg6A1ZQ4Y8&feature=plcp

    Un vídeo muy interesante que encontré M!!! Lo vi hace algún tiempo mientras estudiaba, y ahora que lo vi de nuevo vino a mi mente gran parte de una buena sesión de cienorgasmologia.
    Aconsejo a todos verlo ya que tiene una información muy profunda sobre el tema de boca de uno de los grandes: Leonard Bernstein
    Saludos a todos!!!

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